No se entienden muchas cosas de este ARCO, esperemos por el bien de todos que sea más bien consecuencia de la estupidez del que suscribe que de la ignorancia de la organización: No se entiende la escasa presencia de galerías iberoamericanas, área cultural prioritaria, esto es, podría haber sido nuestro ámbito de intercambio natural si hubiéramos decidido de una vez por todas pintar algo en el panorama internacional. Tampoco se entiende la selección de galerías extranjeras en general, sin duda el resultado una estrategia de países invitados casi aleatoria incapaz de producir frutos a largo plazo. Parece que en cuanto a las galerías españolas, se necesita más criterio, objetividad, si se puede hablar en estos términos en el campo del arte. Se necesita una maniobra de urgencia, seriedad y coherencia, antes de que se vaya todo al garete, pero sobre todo menos clientelismo. Desde luego las avenidas desangeladas en los pabellones producían una extraña sensación de vacío, diríase que muy metafórica.
Art Madrid era otra cosa, por la tarde en el Palacio de Cristal la luz y las vistas de Madrid eran un lujo, aunque la mayoría de las galerías resultaron de lo más flojas. Fernando Pradilla, exiliado de ARCO por la nueva dirección, tenía como 4 o 5 stands, con obras que iban desde Boteros de 900.000 euros hasta una magnífica representación de Germán Gómez, todo bastante por encima de la media general de la feria. No estaba Art Madrid a la altura de la propuesta de Fernando. Se interesa mucha gente por mis obras allí expuestas, entre ellos el encantador director de Museo de Arte de San Francisco, con el que hablo un buen rato. Me hace gracia ver a la salida a la azafata de información, aburrida, haciendo un retratillo con boli Bic azul.

En cuanto a jolgorios y eventos jocoso festivos paralelos a las ferias, Jose y yo fuimos a la fiesta de Matadero y después de varios güisquises nos encontramos allí a Maria Elena con la que hablamos de su tierra toscana (y planeamos repetir su fiestón/concierto/comilona de mayo del año pasado en su casa de campo de Siena), Cristina Dakota, again, Pancho, simpatiquísimo interiorista de Oh!home. No sé como me las apaño pero siempre acabo rodeado de arquitectos. Casi a las 3 veo a los artistazos Paul Ekaitz y Santiago Ydáñez, que iba contentísimo por que se acababa de colar a la zona vip por el último gintonic que quedaba. Me gusto Matadero, un espacio muy útil, rehabilitado con gusto, pero acabamos cascaos.
El sábado, ya con toda la obra vendida y más tranquilo, echamos una comilona vegetariana los exbecarios, más Kuba y María, idea de Dianita y Marta, en su salsa entre tofus, sojas y demás. Luego juergón con todos, también Aliskilla y Jakob, vamos al Café de la Palma y al Fotomatón y de ahí pasamos a casa de Jose a disfrutar de las vistas nocturnas y de su jamón pata negra hasta las 6 de la mañana.
Casi sin dormir y resacoso, salgo pitando para mi estudio de La Carolina a terminar el dibujo grande que me queda para Nueva York. De verdad que Madrid me mata. Una vez batido el récord mundial de dibujo non-stop y terminada la obra del tirón lo recogen en taxi (¡!) y se lo llevan a Madrid para enmarcarlo, meterlo en la caja y a la aduana. Todo contrarreloj como en un buen thriller.

1 comentario:
No sabía que ibas a estar en ARCO, me dió mucho gustito ver tu obra ^^, de hecho, puse algo en el blog y todo xDDDD.
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